Averroes (filósofo)
Ante la muralla de la ciudad, en un bonito emplazamiento, encontramos una magnÃfica estatua representando a un hombre sentado en actitud de intensa meditación pero revelando al mismo tiempo, vigor, energÃa e impulsos contenidos. Estamos ante el más destacado de los escritores arábigo, cordobeses y el más excelso de los filósofos del mundo árabe, el gran Averroes (1126-1198).
Nace en Córdoba en 1126, el mismo año de la muerte de su abuelo, que habÃa sido cadÃ, juez de causas civiles, mayor de Córdoba y ahora lo era su padre. En esa tradición, para sus contemporáneos será más conocido como jurista que como filósofo. Hombre de excepcional cultura y de profunda vida intelectual, fue famoso como médico, astrónomo, jurisconsulto y sobre todo, como filósofo, como ya se ha comentado. En 1153 se encuentra en Marruecos realizando la reforma de la ensañanza superior del sultán almohade. En 1169 se le nombra cadà de Sevilla. Vuelve a Córdoba dos años más tarde como cadÃ, pero viaja constantemente a Sevilla y a Marruecos. Nombrado, por segunda vez, cadà de Sevilla en 1179, vuleve tres años más tarde como gran cadà de Córdoba. Unos meses antes habÃa sustituÃdo a Ibn Tufayl como médico personal del sultán, y cuando sube al poder Almanzor (1184) está siempre como médico al lado del soberano. Una pequeña desgracia lo exilia en 1195 a Lucena. Vuelto a la gracia real va a la corte de Marruecos, en 1198, unos meses antes de su muerte. Allà se dedicó a perfilar la forma definitiva de sus obras.
Según el profesor González Palencia, la influencia de Averroes en la historia del pensamiento europeo fue decisiva. Los judios se apoderaron de sus Comentarios a las obras de Aristóteles y fueron la base principal de la ciencia hebráica a partir del siglo XIII. Mayor aún, si cabe, fue la influencia averroista en la escolástica cristiana pasando la obra y el pensamiento de Averroes a través de la Escuela de Traductores de Toledo al mundo cultural latino.






