Córdoba siglos XVI al XX

Posteriormente, con los Austrias, a pesar de que construyeron la Puerta del Puente y la plaza de la Corredera y se realizaron las cortes de 1570 con Felipe II, Córdoba vio cada vez más disminuida su importancia y su población.
En el siglo siguiente durante el reinado de Felipe IV tuvo lugar el motín del pan debido a la escasez de trigo. La ciudad pasaba por un crítico período del que los Borbones tampoco supieron sacar a la cuidad que iba sumiéndose en una mayor decadencia; lo que no obsta para que se construyesen importantes retablos barrocos y algunos palacios.
Entre los primeros, destacan los realizados por Gómez de Sandoval, y entre los segundos, el Colegio de la Compañía. También, en este momento comenzaron a erigirse los Triunfos, monumentos muy característicos, dispersos por varias plazas de la ciudad, con San Rafael arcángel al que los cordobeses son muy devotos coronando una columna; se construyeron también la conocida plaza de los Dolores y el Colegio de Santa Victoria, de Ventura Rodríguez.
Ya durante el siglo XIX Córdoba vivió una gran exaltación patriótica durante la Guerra de la Independencia en la que tomó parte muy activa el poeta romántico cordobés Ángel de Saavedra, más tarde duque de Rivas. En esta contienda, la ciudad sufrió una drástica represión.
En los años que siguieron a la Guerra de la Independencia, Córdoba vivió un período de tensas disputas entre absolutistas y liberales.
Durante el reinado de Isabel II, Córdoba fue cuartel de los liberales que en 1868 derrotaron a los realistas en el puente de Alcolea, lo que significó el destierro para la soberana.
No sería hasta mediados del siglo XX cuando la ciudad cambió su fisonomía, potenció las tradiciones populares y se modernizó.






