Iglesia Conventual de la SantÃsima Trinidad
La Parroquia de la Trinidad es el resultado de la fusión de tres instituciones religiosas, el convento de la Trinidad y las parroquias de Omnium Sanctorum y de San Juan de los Caballeros.La parroquia de Omnium Sanctorum es considerada como fundación fernandina, aprovechando para su construcción el edificio de una antigua mezquita. La iglesia de San Juan de los Caballeros de Jesrusalén fue parroquia de su collación. Apenas se conoce el ajuar litúrgico que contenÃan ambas instituciones.
En 1799, se refundieron en una sola ambas parroquias. Pero a raÃz de las sucesivas desamortizaciones que se produjeron a lo largo del siglo XIX, y a causa del deteriodo que presentaban ambos edificios, se optó por concentrar las parroquialidades en una sola y trasladar la sede a la iglesia del Convento de la Trinidad, que era el edificio de mayor prestancia.
En los años finales del siglo XVII la iglesia conventual de los trinitarios se encontraba en un estado bastante deporable, realizadas las gestiones oportunas las obras dieron comienzo en la década final del Seiscientos, y para 1710 estaban terminadas. Aunque no se conoce su autor, se apunta a que se deban al maestro Francisco Hurtado Izquierdo. La planta es de nave única, con crucero apenas esbozado y cabecera rectangular. El crucero se cubre con una cúpula sobre pechinas, mientras que el resto de la iglesia lo hace con bóveda de cañón con lunetos.
En alzado muestra pilastras decoradas con placados por encima de las cuales una moldura cornisa recorre todo el perÃmetro del templo. Sobre las pilastras montan los arcos formeros que articulan los tramos de la nave. Entre ellos se disponen medios puntos donde se alojan los altares. La sacristÃa ocupa todo el ancho del prebisterio y es de planta rectangular, mientras que el coro está situado en alto y a los pies. La bóveda del sotocoro se adorna con pinturas murales representando motivos heráldicos y florales que se fechan en 1707. En este espacio hay también una pequeña e interesante portada pétrea que adorna la subida al coro.
Las dos portadas que permiten el acceso al templo se construyeron en el siglo XVIII. La principal se encuentra situada a los pies. Está formada por pares de columnas que sostienen un frontón partido por encima del cual hay una hornacina flanqueada por columnas salomónicas, donde se encuentra una talla de un ángel con hábito trinitario socorriendo a dos cautivos. Junto a esta portada se alza la espadaña, cuya estética responde plenamente a los modelos seiscentistas.
La portada que se abre al costado derecho de la nave es de esquema adintelado, con una hornacina en la que se aloja la escultura del fundador San Juan de Mata..
Posee esta iglesia un notable conjunto de retablos fechables en el siglo XVIII. El retablo mayor, del maestro Juan Fernández del RÃo, esta fechado en 1724. Presenta un orden colosal de columnas salomónicas sobre el que descansan la volada cornisa y el ático. Se adorna con esculturas de San Juan de Mata y San Felix de Valois en el cuerpo inferior, y de Santa Catalina y Santa Inés en el superior, todas realizadas por el propio Fernández del RÃo.
La calle central presenta en la zona inferior una estructura peculiar, ya que la parte del sagrario se dispone a modo de cámara con acceso desde la sacristÃa; este espacio va decorado con pinturas murales, debidas a Antonio Palomino, que representan motivos del Antiguo Testamento.
Por encima del sagrario hay un templete con una hermosa talla de la Virgen del Coro, del taller de Alonso Gómez de Sandoval. En el ático se ve un relieve de la Virgen coronada por la Trinidad de autor anónimo.
Hacia 1730 se fechan los dos retablos que adornan el crucero; el de la izquierda aloja en el centro la imagen manierista del Cristo de la salud, fechado en 1590. A los lados hay otras dos imágenes de talla representando al Cristo del Escarnio, de estética manierista y a la Trinidad, fechable en el siglo XVIII. Sobre la mesa del altar, a los pies del Crucificado se halla una imagen de la Dolorosa, obra barroca granadina de candelero. El ático del retablo guarda un lienzo que representa el Descendimiento, obra de escuela cordobesa del siglo XVII.
El retablo del lado derecho se estructura con estÃpites, y la imágenes que lo adornan corresponden a épocas diferentes. La talla más antigua es la de la Virgen de los Remedios, del tercio final del Cuatrocientos. A los lados aparecen las de San Fernando, San Rafael, Santo trinitario y Santa LucÃa, obra de Alonso de Mena.
En la década de 1760 se realizaron los dos retablos que figuran colocados en la mitad de la nave, uno a cada lado. El de la izquierda está dedicado a la Divina Pastora y se fecha hacia 1765.
El retablo situado enfrente fue realizado en estuco por Alonso Gómez de Sandoval en 1769. En el sotocoro se conservan también varios retablos setecentistas. En la sacristÃa se conserva otro retablo del dieciochesco, en el que hay una talla de San Miguel. En una pequeña repisa se ve un delicioso grupo en barro policromado que representa a San José con el Niño.
Posee este templo una estimable colección de cuadros de estética barroca, algunos de los cuales proceden de las parroquias anexionadas. La mayorÃa son obras encuadrables en el XVII, a excepción de lo pintado por Palomino para el sagrario, que se fecha en el XVIII.
Con Antonio del Castillo se ha relacionado el Bautismo de Cristo que figura en el ático del retablo de la Divina Pastora.
Se ha habilitado en el piso alto de las dependencias parroquiales una sala, que tiene planta rectangular y cubre con artesonado del XVIII policromado en verdes dorados y blancos. En esta se exponen diversas piezas, tanto de pintura como de orfebrerÃa.






