Plaza de Séneca
Al final de la calle Ambrosio de Morales se abre la plaza de Séneca, llamada a principios de siglo el 'Correo Viejo'. Más que una plaza propiamente dicha es un ensanchamiento de la calle que vuelve a estrecharse otra vez, inmediatamente, para entrar en la de San Eulogio, que desemboca en el Portillo y en la calle de la Feria. Su amplitud, su estilo de plaza abierta su pavimento empedrado y las casas que la delimitan, hacen de ella un lugar lleno de indudable personalidad, una especie de remanso rebosante de viejo sabor cordobés.
En otro tiempo daba una presencia señorial la que fue casa de los Marqueses de Escalonias, destruida parcialmente por un incendio en el siglo XIX y modificada más tarde hasta perder toda su vieja forma. También ha desaparecido el óleo de la esquina de la calle de San Eulogio, que representaba a Jesús ante Pilatos, asà como la venerable ermita de San Benito, ubicada en este rincón. El nombre actual le fue dado a la plaza en 1852, por el Ayuntamiento admitiendo la creencia popular de que por esta zona vivió en su tiempo el célebre filósofo romano y cordobés Lucio Anneo Séneca, y en efecto en el centro de la plaza coronando un estanque hay una estatua romana decapitada que bien pudiera ser imagen de Séneca.
Esta Plaza solitaria y espaciosa, con ligeras pendientes hacia las calles de San Eulogio y del Castillo, nos lleva al aspecto de Córdoba en el siglo XIX . En un lateral, frente a un edificio de moderna construcción, pero que ha sabido conservar las notas tradicionales de la arquitectura autóctona, patio, rejas, y cubierta de teja árabe, hay una casa palacio perteneciente a una antigua familia cordobesa.






