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Jueves 2 de Septiembre de 2010
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Iglesia de San Hipólito
La que fuera Real Colegiata fue fundada en la primera mitad del siglo XIV por el rey Alfonso XI, pero las obras se paralizaron cuando sólo estaban levantadas la cabecera y el crucero. Hasta el siglo XVIII, no se reemprenden las obras, que se darán por terminadas en 1736. A mediados del siglo XIX perdió el caracter de colegiata, pero siguió abierta al culto. A finales de la misma centuria fue cedida a la Compañía de Jesús.
Tradicionalmente se ha mantenido que la dedicación a San Hipólito de una iglesia en esta ciudad se debió a la particular devoción del rey Alfonso XI. Al parecer, la primera intención del monarca fue la de fundar un monasterio en 1343, pero cuatro años después, tras conseguir la correspondiente bula de Clemente VI, se inclina por la fundación de una colegiata, con la intención de trasladar allí las tumbas reales que estaban en la Catedral.
Aunque el edificio no debió ser de grandes proporciones, las graves dificultades por las que pasaba la Corona a fines del siglo XIV, impulsaron al monarca Pedro I a cambiar el sistema de financiación de la Colegiata. Por otra parte, se sabe que en 1375 se adjudicó la capilla mayor para enterramiento de señores de la Casa de Aguilar. En 1389 se construía el lado derecho del crucero como Capilla de Santiago, bajo el patronato de señores de Baena que la utilizaron también para enterramiento.
La cabecera, realizada hacia 1350, es una ábside poligonal precedido por dos tramos que se cubre con bóveda de crucería con espinazo, cuyos nervios se decoran con dientes de perro. Van apoyados en pequeñas columnas que tienen los capiteles decorados con hojas de cardo. El arco toral, apoyado en triples columnas de capitel gótico, ornamenta una de sus rocas con puntas de diamantes. En alzado muestra ventanales góticos que fueron restaurados en el siglo XIX, a los que posteriormente se le añadieron vidrieras con representaciones de santos. Hay también dos puertas de estilo neogótico para servicio del altar.
En 1728, apetición de Cabildo colegial, el rey Felipe V obtuvo del papa Benedicto XIII la bula por la cual quedaba incorporada a la Colegiata de San Hipólito la Capilla Real de la Catedral, autorizándose el traslado de los sepulcros reales a la misma. Por este motivo, en 1729 se reemprenden las obras, construyéndose la nave, las capillas y la portada. En 1736 la iglesia estaba terminada