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Consta de tres naves, como todas las parroquias erigidas por San Fernando, en la edificación se advierten tres épocas distintas, anteriores al renacimiento y demás obras del siglo XVIII.
Es una de las iglesias que menos transformación ha tenido en su arquitectura. Está orientada según rito de planta rectangular de tres naves y tres ábsides, el central con dos arcos de medio punto en los muros, para dar paso a las capillas absidales, arcos indicados, puramente ornamentales y de descarga; ventanas góticas alargadas, visibles al exterior y tapadas al interior por el retablo que cubre los restos de pinturas. El arco mayor del ábside central, adornado con dientes de sierra.
Las naves de gran altura con pilares que tienden a ser de planta cruciforme y columnas adosadas. Hay un capitel visigodo, material aprovechado y otros picados.
La puerta principal es ligeramente abocinada; tiene diez toros y costillas y una archivolta más resaltada con una línea de puntas de diamante. Los toros se apoyan sobre una imposta que en rebajo del arco afecta la forma de capiteles para recibir o coronar cuatro fustes en cada lado. Toda la imposta y los capiteles adornados de dibujos de flores y hojas en que alternan alguna cabeza humana.
La puerta del lado del Evangelio adornada con tres costillas y una archivolta con una florecita toscamente tallada de trecho. La imposta y los capiteles están ornamentados a semejanza de la principal, aunque sin adornos del reino animal.
La puerta del lado de la Epístola es de época posterior, y ya de un gusto más refinado, con grandes influencias mahometanas. Al exterior presenta un arco apuntado ultracircular con veintitrés dovelas, de las que once están resaltadas y talladas con labores mudéjares inspiradas en el arte mahometano del siglo X y el dovelaje rodeado de un archivolta saliente. A los lados se ven haces de tres fustes rematados en curiosísimos capiteles formados por cintas enlazadas que dibujan puntas coronadas por florecitas. Sobre los capiteles grandes zapatas también ornamentadas al gusto morisco y de una a otra corre una cornisa sostenida por cinco canes; el central adornado con un faja vertical de labor africana. Por dentro sólo presenta, por toda decoración, el dovelaje liso rodeado por una moldura que forma archivolta. Es una obra interesantísima, porque es ejemplar único en la arquitectura española.
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