Torre de la Malmuerta
En el centro del ángulo noreste de la plaza Colón existe una vieja torre ochavada, totalmente maciza hasta la altura del arco, y a la que, hace muchos años , estuvo adosada la muralla de la ciudad. Esta torre se llama de la Malmuerta.
El interior de la torre nos muestra una sola estancia octogonal, comunicada al exterior por delgadas saeteras, primorosamente labradas de sillares y rematada por una cúpula de media naranja. De dicha estancia parte un estrecho acceso a una segunda escalera, conducente a la plataforma alta, desde la que se divisa un interesantÃsimo panorama de Córdoba. Debajo del arco hay lápidas con inscripciones notificadoras de que la Torre de la Malmuerta se construyó entre 1406 y 1408, por orden de don Enrique III de Castilla. Fue, por consiguiente, realizada en época de cristianos; pero la gracia exterior que poseen las almenas y el cinturón de lacerÃa labrada donde se apoyan, revelan las exquisiteces del arte mudéjar, lo cual no es extraño, porque fueron obreros moriscos los que trabajaron en la construcción de la hermosa torre.
Nos refiere la leyenda que el nombre de Malmuerta le viene de que un caballero ascendiente de los marqueses Villaseca, mató a su mujer juzgándola culpable de adulterio, sin que éste estuviera probado, y que al darse cuenta de la injusticia que habÃa cometido, arrepentido, suplicó su perdón al rey, siendo condenado a levantar esta torre expiatoria, en recuerdo de la noble dama que, por sucumbir sin culpa, habÃa sido mal muerta.
La tradición popular liga la leyenda de la torre con el histórico asunto de Los Comendadores; que fue la brutal venganza que tomó de su honor conyugal el Veinticuatro de Córdoba, Fernán Alfonso, al matar a su esposa adúltera, asà como a sus dos parientes: el comendador de Cabeza del Buey, y el del Moral, ambos caballeros de la Orden de Calatrava.
La poesÃa del pueblo deformó los hechos al recogerlos, lo que no fue obstáculo para que Antón de Montoro hiciera exposición del tema en unas octavas de arte mayor; pero su divulgación máxima se debió a una canción anónima, compuesta a poco de la tragedia. El jurado de Córdoba, Juan Rufo, recogió el suceso en un largo romance y, finalmente, Lope de Vega, se basó en el poema de Juan Rufo para escribir su gran tragedia Los Comendadores de Córdoba.
Toda esta gloriosa aportación histórica, legendaria y poética, ha quedado enlazada para siempre con la Torre de la Malmuerta.






